martes, 5 de marzo de 2013

Cuento carnavalero


LA SARDINA QUE NO TUVO UN FINAL FELIZ


Cuenta la historia, que el 10 de diciembre nace una pequeña sardina en el Rio Jalón, llamada Aletitas. Una tarde, mientras jugaba con otros pececillos fue arrastrada por una corriente de agua. Todos pensaron que no sobreviviría, pero tuvo la suerte de ir a parar al mar donde encontró un mundo sin igual, que jamás había imaginado.

La pena, es que había perdido a todos sus conocidos y no sabía que le depararía ese nuevo lugar. Mientras lo pensaba, se encontró con unos pulpos y les dijo:

Aletitas- Hola, acabo de ser arrastrada hasta este lugar y no conozco a nadie. Además estoy hambrienta ¿podríais darme algo de comer?

Pulpos- Vete de aquí, no tenemos nada para ti.

Y la pobre Aletitas continuo nadando sola y triste. En ese momento, vio una enorme red llena de peces y caballitos de mar. Eran unos peces muy hermosos de tantos colores como el arcoíris pero iban a ser pescados y estaban tan asustados que gritaban: sacarnos de aquí, socorro. Quieren atraparnos.

La sardina, sin pensarlo, nado hasta donde no había agua para romper la red y dejar libres a los peces, pero era muy pequeña y apenas tenía fuerza. Así que, decidió pedir ayuda a unas sirenas que nadaban por allí cerca. Y estas se quitaron las horquillas que llevaban en el pelo y rasgaron la red dejando escapar a todos los peces y caballitos de mar. Todos ellos estaban muy contentos, dieron las gracias a las sirenas y a la sardina y decidieron hacer una fiesta en su honor. Donde la sardina recién llegada, hizo numerosos amigos.

Aun así, se sentía un poco sola y echaba de menos a su familia y a sus amigos del río. Y decidió regresar a casa, para llevarlos a ese lugar tan bonito. Asi que, al día siguiente, se despidió de sus nuevos amigos y emprendió el camino de vuelta a casa.

Cuando estaba a punto de llegar a casa, fue arrastrada nuevamente por una corriente pero esta vez, no tuvo tanta suerte ya que se golpeó con una piedra y murió. Cuando la encontraron sus amigos, no pudieron hacer nada por ella.

Y desde entonces se celebra el entierro de la sardina en honor a sus hazañas.
 
Fin
 
 

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